sábado, 24 de abril de 2021

El Proyecto Sinergia

SOLICITUD AL ESTADO:
Solicitamos al Estado eximir de ganancias a las empresas que las participen con su personal. 
Eso acabaría con el desempleo y la inflación en dos años!
Al principio sería a cuenta de indemnización.
La adhesión sería voluntaria para cada empresario y para cada empleado. Quien no adhiera seguirá tributando sus ganancias.

DESEMPLEO CERO:
La nueva actitud del personal remando para el mismo lado que su empleador y rindiendo mucho más que ahora, hará que contratar personal sea el mejor negocio. Eso resolverá el mayor problema del gasto público. Se acabará pronto el desempleo.

POTENCIA MÁXIMA:
Todos los recursos físicos y humanos que hoy están ociosos se pondrán en marcha y eso duplicará el PBI en dos años.

ÉXODO:
Obviamente el empleo privado será mucho más apetecible que el empleo público, lo cual resolvería uno de los principales problemas del gasto público. Comenzará un éxodo hacia la actividad privada. Los empleados públicos recibirán a medida que se disminuya el gasto público.

EMPLEADOR LIBRE DE PAGAR INDEMNIZACIONES:
Lo que cobre cada empleado será a cuenta de su indemnización. Se estima que en los dos primeros años todo el personal ya habría cobrado su indemnización, lo cual liberará al empleador de la principal amenaza de la empresa: las indemnizaciones.

JUBILACIÓN POSTERGADA:
Nadie querrá jubilarse antes de los 70 años porque cada año cobrará 8 sueldos extra.

SINDICATOS ACOMPAÑARÁN:
Percibirán el 3% de los u$s 10.000 millones que cobrarán sus afiliados anualmente.

EDUCACIÓN:
Cada uno se educará para trabajar porque le conviene, así podrá prosperar.

INFLACIÓN CERO:
Este proyecto resuelve la distorsión tributaria que viene causando desempleo, pobreza e inflación desde hace 8 décadas. La inflación no es un problema monetario. Es una necesidad porque existe el desempleo. Los países sin desempleo no tienen inflación.

CORRUPCIÓN CERO:
La corrupción se nutre de la pobreza. Este proyecto acabará con la pobreza. Cada ciudadano será un defensor de su república. La corrupción será sólo un mal recuerdo.

Vamos políticos, a ponerse las pilas!

lunes, 29 de marzo de 2021

La fábrica de dinero

Les voy a contar una historia para que vean de dónde sale el dinero.

Cierto día una pareja humana cualquiera recaló en una isla desierta. Había muchos animales en la isla, pero ninguno prosperó. Ellos en cambio se hicieron su casa y hasta un establecimiento agrícolo ganadero. 

Un día decidieron irse de la isla y justo consiguieron otra familia que quería afincarse allí así que vendieron su establecimiento en un millón de dólares.

Ellos, y no Ciccone, eran la fábrica de dinero!


Se vinieron a la ciudad y comenzaron con esas ansias locas de ganar más dinero a trabajar en una fábrica. Pensaron "acá es más fácil" Pondremos las máquinas al rojo vivo y generaremos mucho más dinero que en la isla. Así hicieron y cuando llegó fin de mes el empresario les pagó lo que fija el convenio.

Le preguntaron "¿dónde está el dinero que generamos?

El dueño les explicó que al 35% de las ganancias de la empresa, que era precisamente el dinero que ellos habían generado se lo confiscó el Estado.

Se abatieron de tal forma que se la agarraron con el empresario y le hicieron demanda laboral.!

El Estado mató la fábrica del dinero y la gallina de los huevos de oro.

¿No es hora de resolver esa distorsión?

sábado, 22 de febrero de 2020

Carta Abierta a Francisco

Estimado papa Francisco:
El ser humano ha venido mejorando las herramientas para producir más y mejor, pero ese proceso fue degradando su condición humana.
Para recuperarla a pleno, n
ecesitamos nuevas relaciones laborales.

Las actuales relaciones laborales abaten a los esforzados y envalentonan a los indolentes y eso ha sido letal para las economías actuales.  Pero hay una forma de duplicar la rentabilidad de todas las empresas y que su personal prospere como nunca antes! Que empleadores y empleados remen para el mismo lado!
Todo comenzó a mediados del siglo XX cuando empleadores y empleados vivían un conflicto a muerte. Se disputaban la hija de ambos: la ganancia de las empresas!

Fue entonces que para resolver el tema y para además quitarles protagonismo a las ideologías políticas que embanderaban a ambos lados (el capitalismo y el socialismo) apareció la tercera postura: La doctrina social de la iglesia.
¿Y cómo logró ambos propósitos?:
Partió la criatura en disputa, y se quedó con la parte de los empleados para que la administrara el Estado!
Desde ese momento los asalariados dejaron de luchar por sus acreencias confiados en que el Estado actuaría solidariamente con su dinero.

Por eso inventaron eso de los "derechos humanos" para que ningún gobernante de turno pudiera aprovecharse de la fragilidad en que habían quedado los trabajadores!

Porque se les siguió remunerando por lo que necesitaban y no por lo que hacían.
Y eso resultó altamente desalentador y ahí comienza la degradación de todo el sistema económico social!
Por ello, y para aprovechar lo logrado por la doctrina social de la iglesia, es necesario dar el siguiente paso: La Cuarta Postura. 
Y el único que puede lograrlo es el papa porque la mayoría de la sociedad lo considera el único capaz de reformas laborales y tributarias sin que se desestabilice el gobierno. Incluso puede administrar el nuevo sistema
Hay que interpretar cabalmente las enseñanzas de los evangelios económicos como la parábola de los talentos!
Toda empresa está constituida por capital y personal y para generar ganancias necesita el concurso de ambos, proporcionalmente a sus respectivos costos. Si la empresa es puro capital, es éste el mayor responsable en las ganancias, y viceversa. Por lo general, el capital tiene un costo anual (incluyendo interés, amortización, mantenimiento, seguros e impuestos) que duplica al costo anual de su personal (incluyendo cargas sociales). 
Eso implica que las dos terceras partes de las ganancias conseguidas corresponden al capital puesto en juego. El resto es propiedad exclusiva de su personal. Entonces, la Administración de Impuestos no debe considerar que lo que se tributa por ganancias (que es precisamente un tercio de las ganancias) sea un tributo del empresario sino un tributo no autorizado del personal de la empresa. Lo que retiene el Estado es un tributo de los empleados de esa empresa, no de su empleador porque es el dinero con que la empresa contaba para participarle ganancias a su personal, como lo consagra la Constitución Nacional. Entonces el Estado no debe asignarlo a Rentas Generales. Lo recaudado debe ser transferido anualmente al personal propio y de terceros de esa empresa, en un acto de estricta justicia.
El 5% de lo que se pague como participación en las ganancias será para el sindicato correspondiente.

Y lo que cobre cada empleado será tomado a cuenta de su futura indemnización, con lo cual se potenciará su compromiso con la rentabilidad y además aliviará a los empleadores esa obligación tan amenazante.
Obviamente será de adhesión voluntaria para cada empleador y para cada uno de sus empleados.

https://www.bubok.com.ar/libros/192758/Siembra-y-Cosecharas
https://es.scribd.com/doc/14877034/La-Cuarta-Postura


Le saludo con la consideración más distinguida
Ing. Néstor González Loza

miércoles, 19 de febrero de 2020

¿De qué partido político es usted?

Hoy en día los partidos políticos son sólo cuatro en todo el mundo y se diferencian por los cuatro tipos de relaciones laborales que propugnan.
Las actuales relaciones laborales nacieron a mediados del siglo XX cuando empleadores y empleados vivían un conflicto a muerte. Se disputaban la hija de ambos: la ganancia de las empresas!
Fue entonces que para resolver el tema y para además quitarles protagonismo a las ideologías políticas que embanderaban a ambos lados (el capitalismo y el socialismo) apareció la tercera postura: La doctrina social de la iglesia.
¿Y cómo logró ambos propósitos?
¿Cómo logró que todos los partidos políticos actuales sólo tengan pequeñas diferencias entre sí y que ninguno sepa cómo sigue la película?:

Partió al medio a la criatura en disputa, y se quedó con la parte de los empleados para que la administrara el Estado!
Desde ese momento los asalariados dejaron de luchar por sus acreencias confiados en que el Estado actuaría solidariamente con su dinero.
Pero se les siguió remunerando por lo que necesitaban y no por lo que hacían.
Y eso resultó altamente desalentador y ahí comienza la degradación de todo el sistema económico social!
Por ello, y para aprovechar lo logrado por la doctrina social de la iglesia, es necesario dar el siguiente paso: La Cuarta Postura

Toda empresa está constituida por capital y personal y para generar ganancias necesita el concurso de ambos, proporcionalmente a sus respectivos costos. Si la empresa es puro capital, es éste el mayor responsable en las ganancias, y viceversa. Por lo general, el capital tiene un costo anual (incluyendo interés, amortización, mantenimiento, seguros e impuestos) que duplica al costo anual de su personal (incluyendo cargas sociales). 
Eso implica que las dos terceras partes de las ganancias conseguidas corresponden al capital puesto en juego. El resto es propiedad exclusiva de su personal. Entonces, la Administración de Impuestos no debe considerar que lo que se tributa por ganancias (que es precisamente un tercio de las ganancias) sea un tributo del empresario sino un tributo no autorizado del personal de la empresa. Lo que retiene el Estado es un tributo de los empleados de esa empresa, no de su empleador porque es el dinero con que la empresa contaba para participarle ganancias a su personal, como lo consagra la Constitución Nacional. Entonces el Estado no debe asignarlo a Rentas Generales. Lo recaudado debe ser transferido anualmente al personal propio y de terceros de esa empresa, en un acto de estricta justicia.

Y lo que cobre cada empleado será tomado a cuenta de su futura indemnización, con lo cual se potenciará su compromiso con la rentabilidad y además aliviará a los empleadores esa obligación tan amenazante.

miércoles, 22 de enero de 2020

Relaciones Laborales

¿Usted cree que las actuales relaciones laborales incentivan a los empleados a aumentar su productividad?
Las actuales relaciones laborales nacieron a mediados del siglo XX cuando empleadores y empleados vivían un conflicto a muerte. Se disputaban la hija de ambos: la ganancia de las empresas!
Fue entonces que para resolver el tema y para además quitarles protagonismo a las ideologías políticas que embanderaban a ambos lados (el capitalismo y el socialismo) apareció la tercera postura: La doctrina social de la iglesia.
¿Y cómo logró ambos propósitos?

Partió al medio a la criatura en disputa, y se quedó con la parte de los empleados para que la administrara el Estado!
Desde ese momento los asalariados dejaron de luchar por sus acreencias confiados en que el Estado actuaría solidariamente con su dinero.
Pero se les siguió remunerando por lo que necesitaban y no por lo que hacían.
Y eso resultó altamente desalentador y ahí comienza la degradación de todo el sistema económico social!

Por ello, y para aprovechar lo logrado por la doctrina social de la iglesia, es necesario dar el siguiente paso.

Toda empresa está constituida por capital y personal y para generar ganancias necesita el concurso de ambos, proporcionalmente a sus respectivos costos. Si la empresa es puro capital, es éste el mayor responsable en las ganancias, y viceversa. Por lo general, el capital tiene un costo anual (incluyendo interés, amortización, mantenimiento, seguros e impuestos) que duplica al costo anual de su personal (incluyendo cargas sociales). 
Eso implica que las dos terceras partes de las ganancias conseguidas corresponden al capital puesto en juego. El resto es propiedad exclusiva de su personal. Entonces, la Administración de Impuestos no debe considerar que lo que se tributa por ganancias (que es precisamente un tercio de las ganancias) sea un tributo del empresario sino un tributo no autorizado del personal de la empresa. Lo que retiene el Estado es un tributo de los empleados de esa empresa, no de su empleador porque es el dinero con que la empresa contaba para participarle ganancias a su personal, como lo consagra la Constitución Nacional. Entonces el Estado no debe asignarlo a Rentas Generales. Lo recaudado debe ser transferido anualmente al personal propio y de terceros de esa empresa, en un acto de estricta justicia.

Y lo que cobre cada empleado será tomado a cuenta de su futura indemnización, con lo cual se potenciará su compromiso con la rentabilidad y además aliviará a los empleadores esa obligación tan amenazante.

  En este libro evalúo la rentabilidad del Proyecto Sinergia: https://www.bubok.com.ar/libros/192758/Siembra-y-Cosecharas