lunes, 23 de marzo de 2026

El abismo que nos acecha

 El Abismo que Nos Acecha!

El ser humano no es un animal más. Lo que nos distingue del resto de las especies no es la inteligencia abstracta ni el lenguaje, sino una sola cosa: generamos excedente. Producimos más de lo que consumimos. Invertimos, arriesgamos, multiplicamos. Ese impulso no es avaricia; es el software divino que no comimos del árbol del conocimiento del bien y del mal, en el centro del jardín. No comerlo sino invertirlo nos separó de la obediencia ciega y nos hizo co-creadores: capaces de decidir, de prever, de enriquecer la Creación. Jesús lo dijo crudamente en la parábola de los talentos: al que multiplica se le da más; al que entierra por miedo o pereza, se le quita hasta lo que tiene. No es una metáfora suave sobre dones espirituales. Habla de dinero, de negociación, de intereses, de lucro productivo. El siervo improductivo no es castigado por maldad, sino por no generar excedente. El mensaje es brutal y claro: multiplica o perece. Hoy, la humanidad se está comiendo ese fruto en modo parásito. En vez de multiplicarlo para prosperar, lo devora en consumo neto negativo. Los gobiernos protegen al que consume más de lo que produce: subsidian la vagancia crónica, financian burocracias que simulan producir, y castigan con impuestos al que genera riqueza. El trabajador productivo financia al vago institucionalizado. El excedente —ese rasgo sagrado de la especie— se diluye en clientelismo y deuda, en vez de volver a quienes lo crean. Estamos al borde del abismo: la gente pierde las ganas de trabajar porque, aunque produce, no cobra la diferencia. Nadie da todo si el plus va a un tercero ajeno. La economía se apaga. Las tres posturas tradicionales (izquierda redistributiva, derecha concentradora, doctrina social paternalista) nos mantienen en trincheras empobrecedoras. Pero hay una salida: la Cuarta Postura. No destruye; concilia. No es ideología; es sinergia. El empresario elige: seguir entregando un tercio de las ganancias al Estado (que las diluye en intermediarios improductivos), o redirigir ese mismo dinero directamente a su personal, como participación real en el excedente que juntos generan. Es constitucional (artículo 14 bis: participación en las ganancias), pragmático (incentivo fiscal voluntario: eximición si se transfiere equivalente), y transformador: el trabajador deja de ser costo y pasa a ser aliado; co-invierte porque co-produce. La empresa multiplica rentabilidad. El Estado pierde recaudación inmediata, pero gana crecimiento (más IVA, menos gasto social). La sociedad despierta la riqueza dormida. No repartimos pobreza. Despertamos el potencial humano. No quitamos al capital; lo alineamos con el trabajo contra el intermediario parasitario. Dios (o la evolución) nos dio la herramienta. El árbol nos hizo decisores y multiplicadores. La parábola nos advirtió: multiplica o llora. Estamos a tiempo de elegir la multiplicación. ¿Seguiremos comiendo el fruto en autofagia? ¿O lo usaremos para enriquecer el jardín? La Cuarta Postura no es utopía. Es lógica. Es el paso que la Argentina —y la humanidad— necesita dar antes del rechinar de dientes colectivo. ¿Qué decidiremos?

lunes, 16 de marzo de 2026

La trampa histórica entre izquierda y derecha

 Durante décadas, la política quedó atrapada en una dinámica estéril. La derecha concentra recursos en el capital y la izquierda intenta contrapesarlos desde el poder del Estado. Pero como ese poder no crea riqueza, muchas veces termina degenerando en corrupción, clientelismo o confrontación social.

Así se alimenta un círculo vicioso: la derecha acusa a la izquierda de corrupción y la izquierda responde con agitación social. Mientras tanto, los trabajadores siguen siendo dependientes de decisiones ajenas. Con ese método nunca desaparecerá el lacayismo económico.
La verdadera solución es mucho más simple y nunca fue intentada: transformar el impuesto a las ganancias de las empresas en participación directa en las ganancias para todo su personal. Cuando los trabajadores participan de las ganancias reales de la empresa donde trabajan, dejan de ser lacayos del salario fijo y se convierten en socios del proceso productivo.
Eso es la Cuarta Postura. No es necesario robar desde el Estado ni enfrentar a empresarios y trabajadores.
La Cuarta Postura propone conciliar los objetivos de la derecha, de la izquierda y de la doctrina social en un mismo mecanismo.
Las tres posturas anteriores fracasaron porque nunca cuestionaron el mismo punto: el destino del impuesto a las ganancias de las empresas. Ese impuesto existe desde hace más de un siglo y nadie se preguntó algo elemental: ¿por qué el excedente generado por el trabajo y la empresa debe terminar en el Estado y no en quienes lo produjeron?
La Cuarta Postura se atreve a hacer esa pregunta. Y por eso es una propuesta verdaderamente inédita.

sábado, 14 de febrero de 2026

La máquina

 


Hay una sola máquina capaz de producir más que lo que consume. La llamo "la Máquina de Dios"
La aplicación "excedentes" puede monitorear el desempeño de cada uno de sus integrantes. Determina el monto de los excedentes que generó. Sirve entonces para que la Máquina funcione correctamente asignando a cada uno su aporte.

Hombres grises, emprendedores rojos, líderes azules, inservibles amarillos y pensadores verdes.

jueves, 15 de enero de 2026

León XIV

 

Trelew, Argentina

Néstor González Loza

Fecha: 15 de enero de 2026


Sua Santità Papa Leone XIV Segreteria di Stato Palazzo Apostolico 00120 Città del Vaticano

Asunto:

Súplica humilde para considerar en la Doctrina Social de la Iglesia la promoción de la participación voluntaria en las ganancias de las empresas mediante incentivos fiscales

Santísimo Padre:

Con profunda reverencia y filial devoción me dirijo a Vuestra Santidad, en el inicio luminoso de su pontificado, inspirado por el nombre que ha elegido: León XIV, en clara continuidad con el gran León XIII, cuya encíclica Rerum Novarum marcó el comienzo de la Doctrina Social de la Iglesia al defender la dignidad del trabajo y rechazar tanto el liberalismo salvaje como el colectivismo opresivo.

En estos tiempos de profundos cambios —donde la inteligencia artificial, la precarización laboral y las desigualdades persisten—, muchos trabajadores generan riqueza con su esfuerzo diario, pero el sistema tributario (en mi país desde 1932, y en muchos otros de forma similar) retiene aproximadamente un tercio de las ganancias empresariales en impuestos, apropiándose de la porción que, según la justicia participativa, debería corresponder al aporte del personal.

Esto genera una forma moderna de esclavitud: producir riqueza y recibir solo caridad o asistencialismo, en vez de dignidad plena como copartícipes de los frutos.

Fiel a la enseñanza de la Iglesia —desde Rerum Novarum hasta Laborem Exercens y Centesimus Annus—, propongo humildemente que se promueva, como actualización de la Doctrina Social, un mecanismo voluntario: eximir o deducir del Impuesto a las Ganancias (o equivalente) a las empresas que decidan repartir equitativamente una porción significativa de utilidades con todo su personal.

Esto no impone obligatoriedad (respetando la libertad), sino que incentiva la participación en beneficios, reduce la dependencia del Estado y dignifica al trabajador como "copropietario" en los frutos de su labor, alineándose con el mandato constitucional de mi patria (art. 14 bis) y con el espíritu de fraternidad humana que Vuestra Santidad promueve.

Confío en que esta idea, nacida del amor al trabajo humano y a la justicia social, pueda inspirar reflexiones en su primera encíclica o en futuros pronunciamientos, contribuyendo a una economía más humana en este "apogeo de creatividad" que vive el mundo.

Agradezco de corazón su atención pastoral y le pido humildemente su bendición apostólica para mí, mi familia y todos los que buscamos una "cuarta vía" sin grietas ideológicas.

Con filial obediencia y oración constante,

Néstor González Loza
@adarsha00

Apogeo

 Argentina está en el apogeo de la creatividad.

Para consensuar la reforma laboral falta un detalle imprescindible.
La doctrina social de la iglesia reclama reglamentar la participación en las ganancias.
Para lograrlo el Estado debe resignar un poco y eximir de ganancias a las empresas que quieran participar ese dinero con todo su personal.

sábado, 20 de diciembre de 2025

Una paradoja

 La tercera parte de las ganancias de las empresas es de los obreros y la confiscan los Estados.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

La ley del 2%

 

La ley del 2% impulsada por Milei permite a las empresas derivar el 2% de su facturación a sus empleados, y el Estado lo toma como anticipo del impuesto a las ganancias.
Esto significa que las empresas pueden destinar este porcentaje de sus ingresos a los salarios de todos sus trabajadores, lo que podría aumentar la participación de los empleados en las ganancias de la empresa ¹.
*Beneficios clave:*
- Aumento de la participación de los empleados en las ganancias de la empresa
- Incentivo para que las empresas inviertan en su personal
- Posible aumento de la productividad y la motivación de los empleados

*Cómo funciona:*
1. Las empresas calculan el 2% de su facturación y lo destinan a un bono anual a sus empleados en el mes de su cumpleaños.
2. El Estado toma este monto como anticipo del impuesto a las ganancias.
3. Los empleados reciben un aumento en sus ingresos, lo que puede mejorar su calidad de vida.

Es importante destacar que esta medida es parte de una reforma más amplia impulsada por el gobierno de Milei, que busca reducir la carga impositiva y promover la inversión y el crecimiento económico.

El abismo que nos acecha

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