jueves, 9 de marzo de 2017

La reforma tributaria que esconde Macri

Desde hace docientos años el trabajo se viene remunerando sólo por el costo y no por el precio. Y eso genera interminables conflictos.
Pero la nueva especie, en lugar de luchar por lo suyo, por su individualidad, se auto-flageló con una doctrina colectivista que hizo que el Estado confiscara esa diferencia y la usara para "asistencialismo".

Se inventó el Impuesto a las Sociedades (o Impuesto a las Réditos, o Impuesto a las Ganancias de la 3a categoría) que confisca la tercera parte de las ganancias de todas la empresas. Confisca precisamente la parte de las ganancias que resulta ser la diferencia entre el precio y el costo del trabajo de su personal.

Los líderes tienen que advertir el error y re-funcionalizar esa doctrina adjudicando los excedentes a cada uno.

La consigna hoy debe ser GANANCIAS PARA TODOS, siembra, y cosecharás, como explica la "parábola de los talentos".
Tenemos la solución al alcance de nuestras manos pero como la hipocresía es ley, difícilmente se alcance a ver antes de desaparecer como especie.



Ése es el desafío, alguien tiene que ver la salida o estamos fuera. Alguien debe derribar la doctrina destructiva e instalar la nueva.

lunes, 27 de febrero de 2017

Confesiones de un empresario valiente

Cuentan que un empresario convocó a uno de sus empleados a su despacho para hacerle un extraño pedido y una confesión.
¿Sabías que el personal de mi empresa pone en marcha mi capital, y que sin ese aporte desaparecería en 5 años?
Pero no es tu cuerpo el que trabaja.
Tu cuerpo y tu mente son sólo tus herramientas de trabajo.

El que trabaja eres tú, ese famoso "árbol de conocer y decidir", lo que te diferencia de las demás especies. Es tu "conciencia de yo" la que trabaja. 
Tu espíritu maneja tu cuerpo como si fuera por control remoto, desde un nivel misterioso y superior, desde un escalón de una imaginaria escalera que llega hasta el cielo, más conocida como escalera de Jacob.
La escalera de Jacob

Nosotros, los emprendedores, sabemos algo que a los laburantes se les oculta.
Los humanos no somos tan mortales. 
Ese "árbol de conocer y decidir" es un sistema metafísico que recibe la información de los sentidos del cuerpo, clasifica esa información, la razona, y toma una decisión ante cada desafío.
Si esa decisión le conviene el mundo, tu espíritu recibe un crédito que nadie te puede quitar.


El árbol del conocer y decidir
Es lo que estás haciendo ahora al escucharme. No es tu cerebro el que me escucha, es tu espíritu que está clasificando la información y a punto de tomar una decisión sobre la misma.

Los frutos de ese árbol son imperecederos, son la diferencia entre lo que entregas al mundo y lo que consumes de él. 
Pero no se comen en esta vida. Quedan como patrimonio para tu próxima vida.

Ahora, te pido disculpas pero tengo que hablar de un tema tabú: 
¿No te parece que los homosexuales debieron tener en su vida pasada un cuerpo del sexo opuesto? Lo que más debemos recordar de nuestra vida anterior es nuestra preferencia sexual.
¿Has advertido que difícilmente quieran ser laburantes sino que buscan ser famosos de éxito? 
¿Será que han vivido muchas vidas y no encontraron un cuerpo de su género, que fuese apto para ascender el nuevo escalón de la escalera de Jacob, para un nuevo desafío.
¿Has advertido que parece que nosotros, los emprendedores estamos en esta vida disfrutando frutos que generamos en vidas pasadas?

Los laburantes (que son bien machos y hembras),
¿advierten que su vocación y preferencias cromáticas y musicales no parecen de esta vida?

Bien, vamos al grano. 
El objetivo excluyente de la vida es trabajar. El ocio no le sirve a tu espíritu eterno. Te derrumba mal.

La paga que reciben los trabajadores en el mundo físico es tan sólo una simulación de ese proceso escalonado y trascendente denominado Karma. 
El dinero es sólo una parábola para que pueda ser entendida por quienes aún no vislumbran la eternidad de los objetivos del Creador.

 Desde la Revolución Industrial esa simulación ha sufrido una importante des-naturalización. El trabajo comenzó a pagarse por su costo y no por su verdadero precio. Es decir que la ganancia por el trabajo humano no quedaba en su verdadero dueño. Nos la quedábamos los empresarios, te lo confieso!

Para resolver los conflictos de clase se apeló a una Segunda Postura, que consistía en sacarnos del medio a los emprendedores, creando una infra-estructura estatal que intentara reconstruir esa simulación. No lo logró porque nadie más quiso producir excedentes para los demás.


Tu cuerpo necesita mantenerse en forma para seguir trabajando y ése es el costo de tu trabajo.
Pero tu espíritu necesita participar en las ganancias para seguir teniendo ganas de trabajar. Ése es el precio de tu trabajo.
El Excedente nunca llegó
Aunque no lo cobres en esta vida, tu espíritu de todas maneras subirá el escalón.


Se puede demostrar matemáticamente que las ganancias de toda empresa son generadas por capital y trabajo en función de sus costos relativos. 
Como excepción, y sólo si la empresa paga por infraestructura estatal exclusiva, el Estado también sería parte del equipo y podría confiscar una parte de las ganancias.


Ahora, una Tercera Postura conocida como Doctrina Social de la Iglesia, intentó que los excedentes generados por el capital fuesen intangibles pero que los del trabajo fuesen administrados por el Estado "solidario".

Para eso instituyó el famoso Impuesto a los Réditos Empresarios. 
Pero no apuntó al verdadero objetivo de la simulación, que era que los excedentes del trabajo humano quedaran en el individuo, en el espíritu que los generaba.
Apuntó a una formalidad discrecional.
¡Pero si a la participación en las ganancias no la cobrás vos sino el Estado, a mí me matás, me quebrás!

Sin embargo, la doctrina social de la iglesia logró lo que nadie antes!:

Identificó, mensuró y separó el fruto del trabajo, el famoso fruto de tu "árbol de conocer y decidir" que el Génesis te indica no comer para no transformarnos en esclavos.


Es el pecado que venimos cometiendo desde la revolución Industrial.
Inadvertidamente, en ese momento el porcentaje esclavo aumentó al 90%.

Pero...la doctrina social de la iglesia NOS HIZO UN PASE GOL!

 Para concluir, estamos en un momento especial, ante una última oportunidad de reconstituir la simulación del Karma.
 Sólo tenemos que utilizar el dinero del Impuesto al Rédito Empresario para participar ganancias al personal de esa empresa. 
¡Es decir que la tercera parte de las ganancias de nuestra empresa será para el personal! No para el Estado!
Es la Cuarta Postura, el regreso al ENTUSIASMO LABORAL


Mirá el proyecto de ley  que puede ingresar en el congreso el 1° de mayo.
Necesito que me ayudes a convencer a Macri que la presente al Congreso.
http://proyectoactitud.blogspot.com/2013/11/la-ley-que-acabara-con-el-populismo.html


Un abrazo, y buena suerte amigo.

viernes, 17 de febrero de 2017

¿Cuándo se perdió el entusiasmo laboral?



¿Qué pecado cometimos para que el trabajo fuera una esclavitud en vez de una fuente de prosperidad?

La escandalosa degradación de la especie humana (obra cumbre de Dios), nos obliga a escudriñar en los más profundos pliegues de su creación.

El objetivo excluyente de la vida es trabajar.

La paga que reciben los trabajadores en el mundo profano es tan sólo una simulación de otro proceso sagrado. Es una parábola (como la de los talentos) que pueda ser entendida por quienes aún no vislumbran la eternidad de los objetivos del Creador.


 Desde la Revolución Industrial esa simulación ha sufrido una importante des-naturalización. El trabajo comenzó a pagarse por su costo y no por su verdadero precio. Es decir que la ganancia por el trabajo humano no quedaba en su verdadero dueño.

Para resolver los conflictos se apeló a una Segunda Postura , que consistía en crear una infra-estructura estatal que intentara reconstruir esa simulación. No lo logró porque se dejó de producir excedentes.

 Luego una Tercera Postura, la Doctrina Social de la Iglesia, intentó que los excedentes generados por el capital fueran intangibles y que los del trabajo fuesen administrados por el Estado.
Para eso se instituyó el famoso Impuesto a los Réditos Empresarios.
No apuntó al verdadero objetivo de la simulación, que era que los excedentes del trabajo humano quedaran en el individuo, en el espíritu que los generaba.

Apuntó a una formalidad discrecional pero logró lo que nadie antes: 
Aisló el fruto del trabajo, el fruto de ese árbol de conocer y decidir que el Génesis indica no comer para no transformarnos en esclavos.

Es el pecado que venimos cometiendo desde la revolución Industrial.
Inadvertidamente, en ese momento el porcentaje esclavo aumentó al 90%.

 Para concluir, estamos en un momento especial, ante una última oportunidad de reconstituir la simulación del Karma.
 Sólo tenemos que utilizar el dinero del Impuesto al Rédito Empresario para participar ganancias al personal de esa empresa. 
Es la Cuarta Postura, el regreso al ENTUSIASMO LABORAL

Vea el proyecto de ley  que ingresará en el congreso el 1° de mayo
http://proyectoactitud.blogspot.com/2013/11/la-ley-que-acabara-con-el-populismo.html

jueves, 5 de enero de 2017

Carta Abierta a Dujovne

CARTA ABIERTA al
Señor Presidente de la
Comisión de Análisis para  la Reforma Tributaria
Don Nicolás Dujovne:

Por sugerencia del Dr. Domingo Cavallo le presento una propuesta intentando sumar al importante análisis que vuestra misión implica para nuestro país.
Consiste en una revisión profunda de la doctrina que ha inspirado nuestra legislación tributaria y laboral y que a pesar de sus buenas intenciones ha dilapidado crecientemente  la potencialidad productiva del 90% de los protagonistas del proceso productivo: los empleados de la mayoría de los emprendimientos.
Los detalles están expresados en el libro "Siembra, y Cosecharás" (que puede leerse en la web) donde se investiga sobre las motivaciones naturales  que entusiasman al hombre común como para involucrarse con los resultados de los emprendimientos, sin aumentar sino disminuyendo los costos de producción.
Conociendo ese  objetivo vital, y cuyo apartamiento podría ser la causa de este desequilibrio social, veamos cómo podemos retornar a la natural armonía.

Este desequilibrio apareció cuando el trabajo comenzó a remunerarse por su costo (no por su precio), error que al principio de la revolución industrial  cometieron los emprendedores.
Los laburantes no podían prosperar trabajando lo que comenzó a esmerilar sus ganas de trabajar.
La ganancia del trabajo quedaba en manos del empleador.

Para contrarrestar esas nuevas relaciones laborales sobrevino una segunda postura que estatizó las empresas intentando volver a equilibrar la sociedad. Pero subestimó la valiosa actitud humana de trabajar para  prosperar.
El empleador pasó a ser el Estado y la ganancia de los trabajadores seguía confiscada.
Los laburantes tampoco podían prosperar trabajando lo que comenzó a destrozar sus ganas de trabajar.

Y ahora, una tercera postura, inspirada en la Doctrina Social de la Iglesia, hizo que el Estado cometa el mismo error que los emprendedores  de las primeras horas de la revolución industrial. Con el insólito Impuesto a los Réditos o a las Ganancias de las Empresas se vuelve a quedar con el fruto excedente de su personal. Este sistema que hoy rige en la gran mayoría de los países, podría denominarse genéricamente "populismo".


Los laburantes siguen sin poder prosperar trabajando lo que los pone a punto de la delincuencia.
Ya se olvidó de las ganas de trabajar.
La ganancia del trabajo está quedando en el Estado mediante el eufemismo de Impuesto a la Ganancia de la Empresa.
Obviamente que así no se resuelve el desequilibrio, sino que lo institucionaliza, contraviniendo el principal objetivo de los humanos que no es colectivo sino indudablemente individual:

Cada uno producirá más que sus consumos sólo cuando cobre la diferencia.

El trabajo es una mercancía muy particular:
Si se paga al costo, termina costando más que lo que vale.
Si se paga al precio, vale más que el precio.

Entonces ¿cómo podemos retomar el camino natural de la economía?
Será necesario utilizar el dinero del Impuesto a las Ganancias de las Empresas para participar al personal propio y de terceros de “esa” empresa. Ello significa volver a remunerar el trabajo por su precio y no por su costo. No respetarlo hizo que el costo del trabajo se haya vuelto MAYOR  que su precio y eso colapsó toda la economía.
Seguramente las provincias renunciarán a la coparticipación de este impuesto cuando adviertan que con esta  nueva ley lograrán pleno empleo en sus economías.


Vea el proyecto de ley completo
http://proyectoactitud.blogspot.com/2013/11/la-ley-que-acabara-con-el-populismo.html


viernes, 30 de diciembre de 2016

Cristina, ¿cabeza de turco?


No permitamos que la grieta sea usada para volver a ocultar al autor intelectual del atentado a la AMIA.

La institución que voló la AMIA tuvo que asesinar a Nisman para ocultar su crimen, pues se vió descubierta.
El terrorista es el más insospechado de nuestro país, nuestro rey!


El vaticano es capaz de CUALQUIER COSA para proteger el Art.2 de la CN, que mantiene para nuestro país el status de virreinato que tenía en el 1800.

En el año 1994 el vaticano sentó a Menem y a Alfonsín en el Pacto de Olivos y les dijo que evitaran a CUALQUIER PRECIO que en la reforma de la Constitución se afectara el Art. 2.

Pero resulta que la Universidad de Tel Aviv emitió un documento denunciando que latinoamérica era el único lugar del mundo en que al culto no lo sostienen sus fieles sino el gobierno populista.
Y ahí tronó el escarmiento, y vino el misterio, la liberación de la zona y los jueces catequizados.


Mientras no deroguemos el Art. 2 de la Constitución Nacional seremos virreinato.
Habrá misterio, peronismo y clientes.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

¿Quién determina la rentabilidad de una empresa?

El empresario decide muchas cosas en su empresa, como las inversiones, la política de recursos humanos, la política de ventas, de publicidad, etc.
Y todas esas decisiones buscan mayor rentabilidad.

Sin embargo, la llave final, lo que realmente determina la ulterior rentabilidad, curiosamente la tiene el personal de la empresa. Y eso depende de la manera en que esa rentabilidad se vincule con su suerte.

El empresario podrá condicionarlo, sobornarlo y hasta reemplazarlo, pero el humor del personal permanecerá mientras no se modifique esa relación laboral.

Muchos emprendedores creen que su personal no decide su ganancia. Sin embargo, los empleados por el contrario creen que son su principal motor.

Pero si hacemos el cálculo preciso tomando en cuenta los respectivos costos, la tercera parte de las ganancias fue generada exclusivamente por el personal de esa empresa que se brindó por encima de lo exigido.

El resto, en la mayoría de los casos, es mérito del capital.

El Estado no sólo que debe retener esa tercera parte (como lo hace) sino que además, debe pagarla. Es participación en las ganancias.
Para los empleados volvería a ser conveniente esforzarse y desarrollar creatividad. Y entonces contratar personal dejaría de ser un peligro y volvería a ser negocio.

Se puede acabar con el desempleo y con la pobreza con esa simple medida resorte exclusivo del Estado.
No se trata de “crear fuentes de trabajo” sino de que cada empleado tenga una meta en su trabajo. Todo lo demás viene por añadidura.
Cuando la rentabilidad sea generada por el personal en sinergia con su empleador, todo será diferente.
La disminución de costos, la creatividad y lo que pague el cliente demandante del producto o servicio, harán que la inflación y las mafias sindicales dejen de existir por inconducentes.