domingo, 28 de julio de 2013

¿A quién votaremos los #8A?

Para que nuestra acción en la calle logre desarmar a este populismo y a cualquier otro que pudiese instalarse en el futuro, apoyamos a los candidatos que prometan impulsar la ley "GANANCIAS PARA TODOS"

Esta propuesta económica acabará con cualquier posibilidad de corrupción, porque las relaciones laborales serán justas. Cada ciudadano será dueño de sus acciones y de sus frutos.
El Estado puede acabar con el desempleo y con el empleo en negro en cuestión de meses.
Sólo necesita esta ley para que los empleados que se esfuercen más que lo esperado, o que desarrollen su creatividad, cobren más que lo habitual.



Esa nueva actitud del personal de las empresas generará excedentes que el Estado recaudará inmediatamente.
Quedará reflejada automáticamente en el Impuesto a las Ganancias de la 3ª categoría, porque los recursos frescos que se generarían impactarían directamente en la recaudación de esa empresa.

Obviamente a la participación en las ganancias la debe pagar el Estado, porque para eso confisca la tercera parte de ellas.
Sería entonces un negocio redondo para todos, pero especialmente para el Estado.

¿Qué candidato se anima a diferenciarse de los demás?

jueves, 25 de julio de 2013

¿GANANCIAS PARA TODOS?

El Estado podría acabar con el desempleo y con el empleo en negro en cuestión de meses.
Sólo necesita una ley para que los empleados que se esfuercen más que lo esperado, o que desarrollen su creatividad, cobren más que lo habitual.

Esa nueva actitud del personal de las empresas generará excedentes que el Estado recaudará inmediatamente. 
Quedará reflejada automáticamente en el Impuesto a las Ganancias de la 3ª categoría, porque los recursos frescos que se generarían impactarían directamente en la recaudación de esa empresa.

Sería entonces un negocio redondo para todos, pero especialmente para el Estado.
Vea los detalles en el proyecto de ley


¿Qué candidato se anima a diferenciarse de los demás?


martes, 23 de julio de 2013

GANANCIAS PARA TODOS

Mucho perjuicio se le hace a un ciudadano cuando se subsidia su vida, porque se lo transforma en cliente
Alimentos, computadoras, transporte, fútbol, e incluso hasta educación, salud y seguridad,  cuando son gratis, no hacen más que privarlo de sus GANAS de trabajar, que es su única fuente de felicidad sustentable.

La ética de la justicia distributiva, que prevaleció como única verdad por medio siglo, sólo ha logrado multiplicar la pobreza y destruir la educación.
El populismo es también una forma de explotación: la del buen trabajador por el que no lo es, o peor aún, por el vago.


Lo que nos falta es un gobierno que defienda la libertad, el trabajo honrado, el mérito, y la responsabilidad de utilizar bien nuestros talentos.
Así, crearemos una sociedad sinérgica, donde el camino para destruir la pobreza, sea liberar las fuerzas creativas de las personas que trabajarán duramente para crear riqueza, sabiendo que ninguna ley les robará el fruto de su propio esfuerzo.
Reemplazaremos así la envidia distribucionista, por una que premie a los héroes emprendedores, innovadores, inventores, y a los que se esfuerzan, y a los que estudian y trabajan duramente
.

La diferencia entre el precio y el costo del trabajo es dinero que está circulando, pero que curiosamente no se le acredita a su dueño.
El Impuesto a las GANANCIAS de las empresas es precisamente esa diferencia.
El Estado lo cobra a todos los emprendimientos pero no lo acredita a su dueño, creyendo que su rol es "re-distribuirlo".

Si el Estado prorrateara ese dinero entre el personal propio y de terceros de esa empresa, al empleado le volverían las GANAS de trabajar, y entonces el desempleo desaparecería en cuestión de meses.

No hay mejor negocio que tener personal con objetivos compatibles con los de la empresa.


Tenemos que modificar las relaciones laborales para que haya GANANCIAS PARA TODOS.
http://proyectoactitud.com

sábado, 20 de julio de 2013

¿No hay enemigo?

Aunque parezca mentira, lo más grave que le pasa a nuestra sociedad es que está inmovilizada en guardia contra un enemigo difuso.
Cree que su enemigo son los políticos, o los emprendedores, o los sindicatos, o el imperialismo u otras incoherencias que lo único que hacen es frenar la producción.
La verdad es que no hay enemigo, pero esa pelea contra los molinos de viento nos hace estancar cada vez más y nos hace sospechar hasta del juez.

Pero entonces..¿alguien nos azuza con algún propósito inconfesable?
¡Tampoco!

El Estado es quien comete una estupidez y ni siquiera sabe que la comete:

Casi nadie advierte que al dinero que el empleado genera por encima de lo que recibe como sueldo, se lo lleva el Estado bajo el eufemismo de Impuesto a las Ganancias de las Sociedades. Y hasta utiliza ese dinero con fines "benéficos" y hasta se corrompe para hacer más "beneficencia" porque cree que así se combate a la pobreza.

Si se refuncionalizara ese dinero, la sociedad se pondría en marcha sin freno hacia la prosperidad, y todos tirando del mismo carro.


http://proyectoactitud.com

martes, 16 de julio de 2013

Cuarta y Tercera

Es muy importante la modificación de la 4ª categoría del Impuesto a las Ganancias, que afecta a la mitad de los empleados. Pero también es importante atender a la confiscación sutil que sufren los sueldos de la otra mitad.
Aunque pocos lo advierten, la 3ª parte de las ganancias de las empresas les corresponde por  Constitución y porque es el fruto del esfuerzo y creatividad brindados por encima de lo esperado. 

A esa tercera parte no se la queda el patrón. No es otra que la 3ª categoría del Impuesto a las Ganancias. Hay que utilizar ese dinero como corresponde.

Gravar la renta del capital es peligrosísimo

El Estado debe financiarse gravando sólo las actividades que no le convienen a la sociedad, como las propiedades y los consumos. 
Gravar cualquier otra cosa es un suicidio colectivo porque es desalentar la producción. 
La renta del capital es el principal costo de producción. Gravarlo produciría el mismo efecto que gravar los sueldos de la gente. = Una estupidez. 
Lo que hay que hacer, por el contrario, es utilizar el dinero del Impuesto a las Ganancias de la 3ª categoría para participar en las mismas al personal de cada empresa. Con eso, si lo pensamos dos segundos se acabaría el desempleo en cuestión de meses. 
Y acabado el desempleo, ¿para qué necesitaría el Estado más impuestos? 
Vea el proyecto de ley en www.proyectoactitud.com

viernes, 12 de julio de 2013

¿El Estado esclaviza más que el patrón?

Analicemos la siguiente situación y veremos que el  Estado se queda con las ganancias de los sueldos más bajos.
Una de las formas de optimizar la rentabilidad de una empresa sería hacer el siguiente acuerdo interno previo de mutua conveniencia. 
Las futuras ganancias van a ser prorrateadas entre el empleador y el personal en la misma relación que muestren los respectivos costos del capital y personal intervinientes.

Para demostrar esa proporcionalidad, en primer lugar consideremos una empresa que no genera ganancias, una que está en equilibrio.

Supongamos que sus costos respectivos son $5 de materias primas, $2 del capital (lo que incluye interés, amortización, mantenimiento, impuestos inherentes y seguros) y $1 de costo de personal.
Estaría facturando entonces $8 para absorber todos sus costos.

Imaginemos ahora que se llegara a ese acuerdo interno para duplicar la producción en idéntico lapso, para lo cual el empleador debería comprar el doble de materias primas.
De lograrlo, la empresa pasaría a facturar el doble, $16. 
La pregunta es ¿A quién le pertenecen los $3 pesos que sobrarían luego de cubrir los nuevos costos que son sólo $13? ¿A quién le pertenece esa ganancia?

Si la empresa no hubiese afectado personal, es decir fuese totalmente mecanizada, indudablemente esos $3 le hubiesen pertenecido al empleador.
Pero, si por el contrario, la empresa no hubiese afectado capital alguno, indudablemente esos $3 le hubiesen pertenecido exclusivamente al personal que logró producir el doble en el mismo tiempo.
Obviamente entonces, para cualquier situación intermedia, esos $3 deben adjudicarse proporcionalmente a los respectivos costos.

Para el caso que nos ocupa entonces, hay que adjudicar $2 al empleador y $1 al personal de la empresa. Además, resulta lógico que si alguien produce el doble de lo que se esperaba de él, debe cobrar el doble.

Si consideramos demostrada la hipótesis, vayamos ahora a la realidad.
El Estado, que no participó de ese ACUERDO INTERNO del que surgieron esas ganancias, confiscará la tercera parte de ellas, y al resto se lo quedará el empleador. 
Resulta entonces, que lo que confisque el Estado sería el dinero del personal de esa empresa, que surgió exclusivamente de haberse esforzado más de lo esperado o de desarrollar su creatividad.

El Estado, si quisiera acompañar a las empresas, contrariamente a lo que hace, debería utilizar ese dinero para participar al personal de la empresa.
Si usted es dueño de una empresa y sabe que el Estado le garantizará que su personal tendrá insobornables ganas de trabajar y de aumentar su rentabilidad, no encontraría mejor inversión que contratar más personal.
El desempleo desaparecería en cuestión de meses.
Negocio redondo para todos.

Pero eso nos hace advertir que el Estado estuvo financiándose con dinero de sus miembros más pobres, apelando a ese engendro llamado Impuesto a las Ganancias. 
El Estado se estuvo haciendo el piola y por eso se auto-destruyó.




Trabajar es Ganar

Es fácil demostrar que las ganancias de cualquier empresa son generadas por el capital y el trabajo en relación con sus respectivos costos.
El costo del aporte de cada empleado no es otro que el sueldo que le fueron pagando.
Y el costo del capital de la empresa también es una cifra bastante fácil de determinar.
De manera que buscando las ganancias que cada año se declararon ante la administración tributaria, el monto adeudado a los empleados surge con precisión y lo puede calcular un perito especialista en costos de producción.

Se me ocurre que podemos solicitar que un juez determine la procedencia del reclamo, y que en su caso condene al Estado a resarcir al empleado.
Pero dejando asentado que si eso pusiese al Estado en una situación difícil por la jurisprudencia que asentaría, le condene al menos a reconocer que el empleado ha sido  una especie de "sostenedor del Estado desde la indigencia" lo cual demostraría que la ley del Impuesto a las Ganancias es totalmente opuesta al espíritu de la tributación,  que debe orientarse hacia las propiedades y consumos excesivos.


Y que entonces condene al Estado a no cometer esa injusticia en el futuro, es decir que cuando confisque ganancias de la empresa, utilice ese dinero en primer lugar para pagar la participación que en las mismas le corresponde.

Cualquier empleado podría demandar al Estado por los 30 años que trabajó en empresas privadas.
Porque la tercera parte de las ganancias de esa empresa fue confiscada por el Estado, quien debió atender primero su derecho constitucional a participar de ellas, antes que su derecho de cobrar impuestos.
¿No creen que su derecho constitucional a participar en las ganancias es anterior al del Estado de cobrar impuestos?

miércoles, 10 de julio de 2013

Pocos pueden aportar para su jubilación

El problema es mucho más profundo. 
Todo populismo comete un error grave que va en contra de la naturaleza humana, lo cual es la verdadera causa del desempleo y del empleo en negro. 
No sólo que copió las relaciones laborales del capitalismo remunerando el trabajo por su costo y no por su precio, sino que además se queda con la diferencia. Inventó para eso el Impuesto a las Ganancias de las Sociedades (3ª categoría) para quedarse con esa diferencia, quitándosela al empleador. 
Para remediar el problema hay que utilizar ese dinero para participar al personal propio y de terceros de "esa" empresa, lo cual compatibilizará los objetivos de empleador y personal. 
El desempleo desaparecería en cuestión de meses, pero el populismo jamás lo hará. 
Tenemos que sacarlo del poder.

lunes, 8 de julio de 2013

Ganancias para Todos

Mucho perjuicio se le hace a un ciudadano cuando se subsidia su vida, porque se lo transforma en cliente
Alimentos, computadoras, transporte, fútbol, e incluso hasta educación, salud y seguridad,  cuando son gratis, no hacen más que privarlo de sus GANAS de trabajar, que es su única fuente de felicidad sustentable.

La ética de la justicia distributiva, que prevaleció como única verdad por medio siglo, sólo ha logrado multiplicar la pobreza y destruir la educación.
El populismo es también una forma de explotación: la del buen trabajador por el que no lo es, o peor aún, por el vago.


Lo que nos falta es un gobierno que defienda la libertad, el trabajo honrado, el mérito, y la responsabilidad de utilizar bien nuestros talentos.
Así, crearemos una sociedad sinérgica, donde el camino para destruir la pobreza, sea liberar las fuerzas creativas de las personas que trabajarán duramente para crear riqueza, sabiendo que ninguna ley les robará el fruto de su propio esfuerzo.
Reemplazaremos así la envidia distribucionista, por una que premie a los héroes emprendedores, innovadores, inventores, y a los que se esfuerzan, y a los que estudian y trabajan duramente
.

La diferencia entre el precio y el costo del trabajo es dinero que está circulando, pero que curiosamente no se le acredita a su dueño.
El Impuesto a las GANANCIAS de las empresas es precisamente esa diferencia.
El Estado lo cobra a todos los emprendimientos pero no lo acredita a su dueño, creyendo que su rol es "re-distribuirlo".

Si el Estado prorrateara ese dinero entre el personal propio y de terceros de esa empresa, al empleado le volverían las GANAS de trabajar, y entonces el desempleo desaparecería en cuestión de meses.

No hay mejor negocio que tener personal con objetivos compatibles con los de la empresa.


Tenemos que modificar las relaciones laborales para que haya GANANCIAS PARA TODOS.






¿Quién se anima?

Los candidatos están a tiempo de decir qué harán en la legislatura si los votan.
El primero que se diferencie de la manada será premiado con muchos más votos de lo que se supone.
Muchos creen que eso de la Cuarta Categoría de Ganancias le reportará muchos votos.
Sin embargo pocos advierten que lo que realmente molesta a los empleados comunes es el Impuesto a las Ganancias de la 3ª categoría (Impuesto a las Sociedades).
Ese dinero no es otro que la diferencia entre el precio y el costo del trabajo de su personal.
Si se modifican las relaciones laborales de esa manera, los empleados tendrán objetivos compatibles con los de su empresa.
Entonces se esforzarán el doble, cobrarán el doble y comprarán el doble.
Toda la economía funcionará a ese ritmo. Contratar personal será el mejor de los negocios de manera que no quedará nadie desempleado.
Obviamente que el Estado ganará mucho más que lo que invierte en esta Cuarta Postura: Participar Ganancias a todo el personal propio y de terceros.
GANANCIAS PARA TODOS

domingo, 7 de julio de 2013

Nunca esperes que alguien haga lo que no le conviene

Todo en la economía es una cuestión de conveniencia.
De manera que para resolver los problemas de la sociedad, primero tenemos que buscar la manera de que al protagonista le convenga.
Por ejemplo, la solución para el desempleo y el empleo  en negro debe ser una que acomode las relaciones de manera que al emprendedor y al asalariado les convengan.


Analicemos en profundidad cuál es la causa del desempleo, esa paradoja.

Sabemos que la inacción genera pobreza y la pobreza genera inacción, constituyéndose un círculo vicioso.



Veamos entonces la causa profunda del desempleo: 
Si a una persona no se le retribuye por el valor de lo que produce, sino sólo por el valor de lo que necesita para estar disponible para volver al trabajo al día siguiente, se están anulando sus naturales incentivos humanos a la acción. Y cuando se apagan esos naturales incentivos, a los emprendedores ya deja de convenirles contratar personal, y se refugian en emprendimientos pequeños manejados por sus hijos.



Irónicamente, trabajo sobra.

Para el pequeño y mediano emprendedor, vemos que oportunidades de trabajo sobran: Hay mucho por hacer en todas partes.

Lo que no hay son condiciones que resulten atractivas para ambos protagonistas. 
Verdaderamente, se desalienta el contratar un nuevo miembro de personal. Luego lo que falta no son las oportunidades de trabajo, sino las oportunidades de contrato de personal.



Las relaciones laborales actuales no les sirven ni al emprendedor ni al miembro del personal 

Hay una alternativa que aún no está visible, pero que está más viva que nunca y puede dispararse pronto en cualquiera de los partidos en pugna, incluso en alguna de las dos ofertas peronistas, si es que tienen la cintura suficiente para poner sobre el tapete una modificación de las relaciones laborales que reviva las ganas de trabajar

El primer político que lo proponga, ganará estas legislativas.
Es la primera vez que la política estará al servicio del ciudadano, lo cual transformará a los clientes en ciudadanos de verdad.
Un político inteligente dirá: 

"Basta de populismo, utilicemos el dinero del Impuesto a las Sociedades para participar al personal de todas las empresas en las ganancias que genere su mayor esfuerzo y  creatividad"


jueves, 4 de julio de 2013

Falso escenario

Quieren embretar al electorado para que elija entre dos alternativas mafiosas: Francisco (con sus Massa "recurrentes") o Cristina (con sus Cámpora "progres").
El problema es que para que sean viables necesitan el voto de sus respectivos clientes pobres, los cuales ya no quieren más ser invitados de piedra. Quieren ir a la fiesta. No quieren ser más los soportes de mafia alguna.
Quieren una alternativa que aún no está visible, pero que está más viva que nunca y puede dispararse pronto en cualquiera de los partidos en pugna, incluso en alguna de estas dos ofertas básicas si es que tienen la cintura suficiente para poner sobre el tapete una modificación de las relaciones laborales que reviva las ganas de trabajar

El primer político que lo proponga, ganará estas legislativas.
Es la primera vez que la política estará al servicio del ciudadano, lo cual transformará a los clientes en ciudadanos de verdad.
Un político inteligente dirá: "Basta de populismo, utilicemos el dinero del Impuesto a las Sociedades para participar al personal de todas las empresas en las ganancias que genere su mayor esfuerzo y  creatividad."