viernes, 25 de octubre de 2013

Cómo arreglar la economía en un año

Mientras los emprendedores creen que su personal no tiene nada que ver con su ganancia, los empleados por el contrario creen que son su principal motor.
Pero si hacemos el cálculo preciso tomando en cuenta los respectivos costos, la tercera parte de las ganancias fue generada exclusivamente por el personal de esa empresa que se brindó por encima de lo exigido.

El resto, en la mayoría de los casos, es mérito del capital.

El Estado no sólo que debe retener esa tercera parte (como lo hace) sino que además, debe pagarla. Es participación en las ganancias.
Para los empleados volvería a ser conveniente esforzarse y desarrollar creatividad. Y entonces contratar personal dejaría de ser un peligro y volvería a ser negocio.
Se puede acabar con el desempleo y con la pobreza con esa simple medida resorte exclusivo del Estado.
No se trata de "crear fuentes de trabajo" sino de que cada empleado tenga una meta en su trabajo. Todo lo demás viene por añadidura.

En Méjico hay un intento de Participación de los Trabajadores en las Utilidades, pero tiene dos defectos: 

  1. La limita al 10% cuando puede demostrarse que el mérito es en la mayoría de los casos del 33%. 
  2. Pero además el trabajador la debe mendigar a su empleador, y lo lógico es que la pague el Estado, que para eso grava el 28%.
  3. El Estado debe financiarse sobre patrimonios y consumos y no sobre las ganancias que consiguen los empleados.

viernes, 18 de octubre de 2013

¿Ya no conviene esforzarse?

Antes, si alguien hacía una silla, cobraba por una silla. Y si hacía dos sillas, cobraba por dos.
La revolución industrial rompió abruptamente con esa proporcionalidad. Comenzó a remunerarse el trabajo por su costo y no por su precio.
Y luego de dos siglos, eso no se ha modificado aún!

Muchos evitan debatir sobre la plusvalía porque existe un mito que surgió cuando ese término fue asimilado al de "lucha de clases", pero hoy sabemos que son conceptos que nada tienen en común.
Otros dicen que ahora ya no se explota al obrero porque hay convenios colectivos y entonces la plusvalía ya no existe.
De manera que el tema ha quedado en una nebulosa y no hay una definición precisa sobre su significado.

Intentaré aquí echar luz sobre lo que Marx investigó fundamentalmente en base a cálculos matemáticos cuando la producción comenzaba a ser más industrial.
Plusvalía es la diferencia entre el precio y el costo del personal de toda empresa, sea del tamaño que sea.

La única condición para que exista plusvalía es que esa empresa tenga algún empleado y alguna ganancia.

Como el trabajo se sigue remunerando por su costo y no por su precio, la plusvalía subsiste tal como cuando comenzó. Sólo en un caso 
esos dos valores coinciden: Cuando la empresa no obtiene ganancias.
La existencia de plusvalía no implica que exista alguna explotación individual al trabajador, pero sí origina un tremendo perjuicio social casi imperceptible: Trabajar deja de ser conveniente.


El mero transcurso del tiempo desde la revolución industrial ha logrado que la plusvalía sea hoy aproximadamente la tercera parte de las ganancias de todas las empresas.
¿Por qué ha sucedido esto?
Porque los emprendedores han encontrado que es la combinación capital-personal que la hace más rentable.

Pero además porque los gobiernos alientan esa proporcionalidad debido a que es la que les garantiza una mayor gobernabilidad.

Hay dos mandamientos impuestos por la doctrina social vigente hoy en todo el mundo, que han logrado ese resultado:

1- Se ha instalado un impuesto que retiene la tercera parte de las ganancias de las empresas, que curiosamente es la plusvalía del personal de esa empresa.

2- Se ha inventado el voto universal que, más que captar la voluntad del ciudadano, recoge los resultados de la propaganda que imponen los grandes medios de comunicación.


La plusvalía es la causa por la cual esforzarse ha dejado de ser conveniente.
Si así fuese (si hemos encontrado la plusvalía) todo lo que tenemos que hacer es devolverla a su dueño.
Tenemos que utilizar el Impuesto a las Sociedades, (que ha logrado aislar la plusvalía) para re-asignar esos fondos.

Verán los emprendedores que su empresa será mucho más rentable.
Verán los gobiernos que los recursos para el Estado serán mucho mayores y tendrán más gobernabilidad.
Verán los ciudadanos que el desempleo, esa paradoja, era fruto de una doctrina social equivocada.

domingo, 13 de octubre de 2013

El derecho de ganar

Desde la segunda guerra mundial se viene intentando sin éxito contrarrestar la injusticia de que son objeto las personas no emprendedoras.
Y el fracaso obedece a que se pretende instalar unos "derechos del hombre" que en realidad no son derechos sino sólo alivios al síntoma de esa injusticia.

El principal derecho del hombre es que su trabajo sea remunerado a su precio y no a su costo, cosa que se le viene negando desde la revolución industrial.


Al principio, a la diferencia se la quedaba su  empleador, pero desde que se instalaron esos falsos "derechos del hombre" se la viene quedando el Estado asistencialista, el populismo!

El principal derecho del hombre entonces es ese derecho de ganar en base a su mayor esfuerzo o al desarrollo de su creatividad, que hace mucho se cayó en el camino y nadie lo levanta.
Recién se recuperará cuando el Estado advierta que lo que retiene sobre las ganancias de todas las empresas no es otra cosa que esa diferencia entre el precio y el costo del trabajo del personal de esa empresa.

sábado, 12 de octubre de 2013

¿Lo intentamos?

Aunque pocos lo expresan, vemos en nuestra ocupación cotidiana que los bienes y servicios que necesita la sociedad son producidos en una simbiosis de capital y trabajo.
Tal como los aportes que progenitor y progenitora realizan para engendrar un hijo y cuidarlo hasta su independencia, los excedentes son engendrados y cuidados hasta que se transforman en capital, que es la fase madura de los excedentes.
Pero además podemos ver que esa proporcionalidad de progenitores, no es "uno con una" sino aproximadamente un emprendedor con diez empleados.
Y otro dato interesante al momento de tomar en cuenta cómo se retro-alimenta ese virtuoso círculo es que aproximadamente las dos terceras partes de la producción en la mayoría de las empresas corresponde al trabajo del capital y el resto al trabajo del personal de la empresa.
Esto último se puede demostrar porque las dos terceras partes de las ganancias de las empresas son suficiente incentivo para los dueños del capital para continuar inmovilizándolo en esa empresa.
El resto de las ganancias, que correspondería al personal de esa empresa son confiscadas alegremente por los Estados sin que sus dueños adviertan siquiera que les pertenece.

De manera que podemos suponer que si este error se corrigiera, el mecanismo natural de producción se armonizará. Porque cuando cada uno administre los excedentes que genere, todos producirán más que lo que consuman, y eso acabaría con la pobreza y el desempleo.

Hasta el momento ningún país lo intentó, porque los gobiernos populistas consideran inadmisible re-asignar esa tercera parte de las ganancias de todas las empresas al personal propio y de terceros de esa empresa.

¿Lo intentamos?



jueves, 10 de octubre de 2013

El populismo, la madre de las injusticias

La sociedad esconde un mecanismo natural que generaría una economía sana, pero hoy ese mecanismo está desactivado por una doctrina social anti-humana.
Cada bien o servicio tiene un determinado valor y quienes lo producen
(en conjunto el dueño del capital y los empleados que participan en su producción) deben cobrar "ese"valor .
Y quien lo consume debe también pag
ar exactamente ese valor.

Pero como los empleados cobran menos que eso (porque se les paga el costo y no el precio de su trabajo), no pueden pagar el valor de lo que consumen. Entonces tienen que ser asistidos por los políticos populistas a cambio de su voto.

El populismo altera dicho virtuoso mecanismo y por eso está destinado al fracaso, por más buenas intenciones que le inspiren.
El Estado debe garantizar que ese mecanismo natural funcione. Ésa es su función excluyente. No debe controlar ninguna otra cosa ni en la micro ni en la macro-economía. La macro economía no es otra cosa que la suma de las micro.

Para eso, el Estado confisca la tercera parte de las ganancias de las empresas que es precisamente lo que generó su personal, pero no lo hace partícipe de ellas.

Su principal función en la economía entonces debería ser garantizar la participación en las ganancias del personal propio y de terceros de esa empresa, porque esas ganancias no son otra cosa que el esfuerzo extra y el desarrollo de la creatividad del personal de esa empresa. Eso es justicia. Cualquier otro esquema es injusto. El populismo es intrínsecamente injusto y por eso genera pobreza.

El Estado luego puede financiarse con impuestos sobre los patrimonios o los consumos, pero deben ser tributados recién luego de que esa distribución haya sido garantizada.


Muchos todavía guardan cierto resquemor a ser anti-populistas, pero no por convicción sino por miedo, porque creen que el populismo siempre será fuerte y siempre gobernará. Pero en lo profundo de su alma saben que es el mal del mundo de hoy.
 
El cuarto de hora del populismo acaba de finalizar porque la doctrina social de los "derechos del hombre" acaba de perder influencia en la alta política.

Entonces, privarlo de poder de convocatoria es mucho más fácil de lo que se supone. Y se puede lograr en cuestión de meses.

Hoy existe una nueva doctrina social, la Cuarta Postura, que hace que el asistencialismo no sea necesario porque cada uno podrá manejar su remuneración, como era antes de la revolución industrial.
Antes, si uno quería vivir bien fabricaba una silla por día y si quería vivir mejor, fabricaba dos sillas por día, porque estaba seguro que le pagarían por dos sillas.

Hoy le pagan siempre por una sola silla.

El verdadero problema de nuestra sociedad de hoy es que para vivir mejor no hay otro método que arrimarse a un populista. Y eso paraliza mucho a la sociedad porque trabajar deja de ser conveniente. Eso abate a los esforzados y envalentona a los indolentes que terminan siendo diputados.
¿Cómo puede funcionar una sociedad con esa "constitución"?








jueves, 3 de octubre de 2013

Cristina, evalúe la Cuarta Postura

El error de la economía de hoy en todo el mundo consiste en seguir remunerando el trabajo por su costo y no por su precio, y que a la diferencia la retenga el Estado tomándola de los empleadores.

Es la Tercera Postura basada en encíclicas papales del siglo pasado.

Pero hoy existe la Cuarta Postura, un proyecto de ley que indica que la tercera parte de las ganancias de todas las empresas ya no será para el Estado sino para el personal propio y de terceros de "esa" empresa.


¿Por qué esto acabaría con el desempleo, la causa de todos nuestros padeceres actuales?

Simplemente porque contratar personal dejaría de ser un peligro!

Negocio redondo para todos pero especialmente para el Estado que se ahorrará todo tipo de subsidio.

Se ahorrará la tercera parte de su presupuesto, mucho más que lo que invertirá en esto.