domingo, 15 de septiembre de 2013

Una escalera para salir del pozo

La ilusión del ego tiene una razón de ser. Nos fue provista para que trabajemos, cosa que los animales no hacen sencillamente porque no la creen. 
La mayoría de las personas pasa toda su vida preguntando cuál es su objetivo trascendente.
Pero ésa es una idea obstruida expresamente para instalar su contra-cara, la ilusión del ego.
Esa ilusión hace creer que el solo hecho de disponer de un cuerpo habilita a sentirse una entidad separada del resto.

Ahora bien, superar esa ilusión no es cuestión de voluntad, es cuestión de mérito, es decir hay que hacer un "quantum" de progreso, producir mucho más que lo que se consume hasta lograr ese "quantum" excedente, y así subir un escalón.
Esa ilusión se va superando poco a poco y por lo general no es suficiente una vida para lograr ese "quantum".

¿Cómo podemos saber quiénes están en cada escalón?

Esto es casi un secreto, porque como el ego es una ilusión, los que ocupan el escalón inferior ni siquiera se plantean esa pregunta.  Sería como pretender que alguien advirtiese que está soñando.

Para ellos estas palabras son obviamente incomprensibles. Rechazan la idea de que efectivamente haya una "escalera al cielo". En esa categoría está el 90% de las personas.
Su misión no es entender esta escalera, sino constituir la base dura de la sociedad aportando los mayores sacrificios que ella necesita. Y lo hacen creyendo que es para beneficio propio, porque es su único incentivo para actuar.


Pero quienes han ascendido el primer escalón (que reitero, es una gracia, es cuestión de mérito), pueden seguir investigando.
Hay indicios para suponer que los emprendedores están un pequeño escalón por encima, y eso puede verificarse por dos vías:

  1. -Tienen un poco más de suerte.
  2. -Tienen más gente a cargo.

Obviamente, aunque pocas veces sucede, algunos vuelven a descender ese escalón y pierden esos dos premios.


¿Qué debe hacer un emprendedor para ascender el siguiente escalón?
Debe producir otro "quantum" de su jerarquía y puede promocionar a líder.

Eso también se puede verificar porque son aún más afortunados y tienen diez veces más gente a cargo. Pero además, porque su incentivo para actuar ya no es la rentabilidad sino el prestigio.
Sin embargo le faltan muchos más escalones para llegar a superar la ilusión del ego.

Toda esta investigación tiene como objetivo encontrar a las personas más aptas para gobernar.
Contrariamente a lo que se supone, hay métodos más eficientes para elegir gobierno que el voto universal.
Hay que encontrarlos.

Cuando alguien está soñando no podemos pedirle opinión sobre el mundo de vigilia. Pero sí podemos pedirle opinión sobre su mundo soñado. 

El 90% de las personas puede opinar con certeza, deben votar sobre quiénes son los mejores emprendedores, quiénes pueden lograr más rentabilidad sin perder prestigio.

Preguntemos luego a esos emprendedores elegidos quiénes son los mejores líderes, quiénes pueden lograr más prestigio sin perder verdad.

Y finalmente preguntemos luego a esos líderes seleccionados quiénes son los mejores maestros, quiénes pueden gobernar la sociedad.
Así sabremos quiénes han superado el ilusorio sueño del ego y ven a la sociedad desde el mundo de vigilia y son capaces de proteger su sueño.
Para que la sociedad se armonice, los extremos de la escalera deben ser corregidos:
  1. -Que el trabajo se remunere por su precio y no por su costo.
  2. -Que el gobierno esté en manos de quienes han superado la ilusión del ego.

Lo que nos sucede es simple. Las opiniones que gobiernan y que se vuelven "indiscutibles" han sido forjadas en base a lo que piensan las mayorías que aún no despiertan de su sueño.
Y lo peor es que cuando alguien las discute, le endilgan el mote de elitista.
El populismo, que impulsa la "solidaridad obligatoria", es el peor de los venenos.

2 comentarios:

  1. Muy lindo texto, muy platónico. Yo también estoy a favor del mérito y en contra de la mentira masónica del sufragio universal. Lo mejor es desterrar de una vez y para siempre el mito de la Igualdad y que cada cual se esfuerce por sí mismo pero, sobre todas las cosas, por la Patria. Pasa que, justamente, el 90% se la pasa pensando en un auto nuevo, un par de zapatillas deportivas o el celular del momento. Es la decadencia de Occidente, nada menos. Un abrazo.

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  2. Gracias Alan! Pero somos tan pocos los que pensamos así que me estoy desesperanzando.

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