sábado, 28 de diciembre de 2013

De cómo advertir la capacidad para gobernar

El objetivo de las acciones propias nos indica la medida en que hemos logrado superar la ilusión del ego, que es la medida en que estamos preparados para dirigir a los demás.

Cuando el objetivo de nuestras acciones cotidianas es exclusivamente nuestra familia, pisamos el primer escalón de la escalera al "cielo".


Cuando nuestro objetivo apunta a un umbral de diez familias, alcanzamos el segundo escalón, nos hemos transformado en emprendedores, "gobernamos" naturalmente.


Cuando nuestras acciones son esperadas por el próximo umbral de cien familias, hemos alcanzado el tercer escalón. Nos hemos transformado en líderes naturales.

Los escalones superiores son ocupados por Maestros, que naturalmente no tienen interés en gobernar.

La sociedad tiene la obligación de convencerlos de la necesidad de contar con su servicio.

Para identificarlos la sociedad cuenta sólo con un método: 
  • Solicitar a todos quienes están en el primer escalón, que indiquen quiénes son sus emprendedores más prestigiosos.
  • Y luego a éstos preguntar por sus líderes más prestigiosos.
  • Y así subiendo hasta llegar al puesto público que se desea ocupar.





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